TOSCO

http://www.pagina12.com.ar/2000/suple/madres/00-12-15/PAG00.HTM

Invitación...

Los invito a recorrer parte de nuestra historia
a través de mis versos y prosas ...BIENVENIDOS...


a todos
los que sienten la necesidad de latir en sí,
la historia latinoamericana y argentina,
al leer los poemas de esta página...
" Cada pueblo, protege en un arcón, su memoria"

Los poemas que contiene esta página llevan
jirones de nuestra historia y además la compartida
con nuestros hermanos latinoamericanos y de otros continentes.
En cada uno asoman personajes, pueblos,
dominadores y dominados en un mismo escenario donde las luchas,por el poder,la igualdad,la justicia
y los demás derechostuvieron y tienen permanencia .

Las luchas inherentes a las sociedades humanas
que desde tiempos remotos llevan sobre sus espaldas
sangrientos enfrentamientos, vuelven a la memoria
en los versos que quieren sellar el recuerdo
desde un ángulo poético.

"En la memoria de los pueblos están los latidos de su historia"

Stella Maris Taboro


24

24

HISTORIA...

" La historia no la hacen sólo algunos protagonistas,es todo el pueblo ,son los hombres y mujeres de una comunidad ,los que anónimamente fueron y van sembrando con su accionar dejando frutos, frutos que debemos preservar en la memoria.La memoria de un pueblo es el tesoro valioso que debemos resguardar, porque es base del devenir,porque hay ejemplos a imitar y errores para aprender" ." Historia, que de la humanidad naciste sumando experiencias y creaciones de tribus, pueblos y naciones que con sus culturas sentaron las base de toda civilización. Historia que llenaste de ejemplos a toda la humanidad para mostrar que la violencia , sólo lleva a más violencia y que únicamente la cooperación entre los pueblos asentará por siempre a la paz .


! Aún espero que un amplio arco iris

brille en el cielo de la humanidad !




Stella Maris Taboro



La investigacion ---ahora 24 d e marzo 2011

.

A 30 años de Malvinas-2012


LA OTRA GUERRA

Cuatro ex conscriptos, veteranos de guerra, cuentan sus experiencias en las islas, donde fueron testigos y víctimas de maltratos, hambrunas, congelamientos, estaqueadas y otras torturas aplicadas por sus propios jefes

BIENVENIDOS...a todos los que sienten la necesidad de latir en sí, la historia latinoamericana argentina y del mundo invito al leer los poemas y relatos de esta página

Quiero...


Quiero...

Quiero pintar
flores, pájaros y soles
donde la muerte planeada ahogó la vida

Quiero revivir la vida
donde sembraron muertes..
donde ahogaron las voces de la liberdad...

Quiero entonar un himno libre
desafiando a los rastros amargos
que en los muros se escondieron....

Quiero sembrar vida,
elogiando a la libertad
humillada por los torturadores.

Hubo golpes tan fuertes
al corazón mi patria
zanjas oscuras de odio
de espinas y de hiel.

Quiero hoy derramar
melodías de paz
borrando
los días sangrientos que mancharon
las páginas sagradas de nuestra historia


Stella Maris Taboro

A tI mujer

A tI mujer

C

sábado, 28 de junio de 2008

Ana Mohaded, sobreviviente del campo de concentración La Perla (Córdoba)

Impresionante testimonio de Ana Mohaded, sobreviviente del campo de concentración La Perla (Córdoba)

Día 1º de junio de 1978 el ejército me acarreó fuera de la cárcel San Martín.
Los vigilantes de muros imponían la incomunicación, mientras perdidosos solidarios abría rendijas filtrando alguna que otra información. Nos enteramos que había un mundial de fútbol en nuestro país. Y, según parece, ese era un asunto importante para la dictadura y los dictadores, que –todo indica-, gustaban de andar pateando las pelotas (una de las cosas que aprendí en el encierro es a usar el método inductivo de razonamiento).
Los traslados eran situaciones con mas incógnitas que investigación exploratoria, el pavor destrozaba cualquier esquema lógico, y los antecedentes decían que, en un alto porcentaje, estas expediciones podían terminar con un agujero en el cerebro. El Tercer Cuerpo era un territorio donde la facticidad terrorista del estado se explayaba sin disimulo. La indistinción entre hecho y derecho que caracteriza a los campos de concentración reinaba también en la cárcel. Así que, cuando la jefa de guardia gritó “¡Mohaded prepárese!”, escuché que traía colgada la vibración de la amenaza. Un eco imperceptible e inconfundible a la vez, el sonido seco, con timbre cerrado, sin alternativas (no se me ocurría decir “no, ahora no tengo ganas”, por ejemplo). La celadora me apuró con aire de “yo no tengo nada que ver” ¿Sería un justificativo para ella o un mal augurio para mí? Cuando me llevo hasta la puerta ¿abrió grande los ojos o no los pudo cerrar? ¿Era de susto o de asombro? El gesto era una clave en la que uno buscaba descubrir indicios. ¿Me sacaran por algo del fútbol? ¿Cómo se jugará la política en estos partidos? ¿Volveré?

Aunque no hacía frío, me puse el pullover blanco que me había regalado un compañero de la escuela de artes, y que yo usaba para esas ocasiones porque era grueso, apto para amortiguar el tiempo, ablandar las cortaduras de los golpes, y -como me fue dado con amor- me protegía y acompañaba.

En las oficinas del director me enfundaron con una capucha que olía a miedos vomitados y exudados en varias capas. Entre empujones y saludos de mando termine en el piso de un camión atada como fiambre. Cada traslado tenía su particularidad, y las hipótesis se abrían con los divagues más sensatos y estrafalarios que la situación propiciara ¿Me envolvían con una colcha para que el disparo no haga ruido o porque hacía frío? ¿Me sacaban sola para que no haya testigos, porque eligieron una de cada cárcel, porque es conmigo la cosa, porque me toco en la tirada de monedas? No es para justificar el desconcierto, pero la lógica de los milicos siempre me fue esquiva, y, encima, el acontecimiento en sí era un despropósito para la cordura.

Atenta, con los sentidos que tenía destapados, me di cuenta que me sacaban de la ciudad por un camino sinuoso, atravesado de ramas que arañaban las lonas del techo. ¿A dónde me llevaban? La tierra y su olor se me pegaban a la cara. No era una ruta transitada. Al cabo de una hora -más larga de lo normal- el camión se detuvo. ¿Me convenía que pararan o no? “¡Bajála, boludo!” ¿Era una orden metafórica o literal? Corrían y vociferaban. Capáz eso fuera de rutina, pero para mí era especial. En ese tiempo, que una persona anduviera amordazada como un matahambre en el piso de un camión militar era común (ya se sabe, las prácticas naturalizan situaciones de lo más extrañas), pero cuando el sujeto es uno, lo general se vuelve particular, y cada segundo es nuevo aunque se haya pasado por lo mismo antes. Agudizaba mi escucha, expectante para advertir cuál era mi destino, especulando… ¿Lo harían ahora? ¿Qué sentiré? Mi imaginación no fue muy original, apelé al cine como referencia, y, ya se sabe…las películas siempre dicen lo mismo: que algo te quema y luego te da frío.

Pero un nuevo desconcierto, una nueva particularidad vino a abrir variables inesperadas. ¡El himno nacional! Sonaba fuerte, como si viniera de altoparlantes (lástima que no esté el Eduardo, él podría ayudar a reconstruir este pedazo). Al compás de “sean eternos los laureles” me desenrollaron sin grandes alardes. Como si estuvieran entretenidos en otra cosa. De pronto me convertí en un paquete intrascendente. No me golpearon ni insultaron ¿Qué les pasaba? ¿Qué querría decir eso? (qué cagada, capaz que ya no existo y no me di cuenta) La venda me impedía ver lo que luego deduje: el mundial los hacía más derechos y humanos.

Con los ojos vendados, llevada casi a la rastra por gendarmes atravesé un galpón, que supuse con piso de cemento, me encerraron sola. Atrapada por la necesidad de memorizar -con la esperanza de pasar el dato-, moviendo un poquito la venda, anoté: una rajadura en la baldosa, un firulete de color rojizo, persianas amarillas de dos hojas, armario a la derecha, no hay ruido de autos, tampoco muchos pasos. ¿Me darían comida? ¿Me llevarían al baño o tendría que hacerme encima? De pronto, otra vez gritos, botas que se chocan en ese saludo tan varonil que les salía con golpe de brazos al compás, siempre rítmico. Taco y golpe. Taco y grito. Taco y armas. ¿Ensayarían frente al espejo? Alguien entró a mi calabozo-celda-cuadra-pieza (los campos de concentración no tienen muy definido el nombre de los lugares, ni importa, son para desaparecer). Este alguien me ordenó que me parara y sin demasiados preámbulos me dijo que si “pasaba algo” en el mundial me iban a matar. Nada más. Cerró la puerta y se fue.

¡Ah! ¡Bueno! Entonces me podía quedar tranquila. Solo debía preocuparme si “algo” pasaba. ¡Y pensar que a mí el fútbol nunca me atrajo! Unos amigos, a los que sí les gustaba, pero que percibían las verdades ocultas entre las noticias del momento, me contaron que cada gol les aguijoneaba de impotencia y les hacía llorar en los rincones. ¡Lo que debe haber sido el mundial para ellos!!!!

Cuando pedí que me llevaran al baño, escuché la voz de Eduardo Porta que llamaba al gendarme -obviamente para que lo escuche-, entonces también dije algo, -para que me escuche-, y el guardia nos gritó a los dos-para que nos calláramos-. Pero yo ya sabía dónde estaba: en Malagueño, la Perla Chica. El “nuevo” campo de concentración. La voz de Eduardo era el dato clave para compaginar ese escenario. Las últimas detenidas llevadas a la cárcel habían pasado por ese lugar, y hablaban de un preso que hacía meses tenían allí. Contaron que ya no tenía cejas -por las vendas-, y que a veces sus ojos se les llenaban de pus. También me enteré que un día quisieron obligarle a arrodillarse para rezar. El se negó. Entonces, lo golpearon, y él empezó a cantar La Internacional. Y le volvieron a pegar una y otra vez… El Eduardo era grandote, tenía mucho cuerpo para almacenar palazos… al final se murió de un infarto, fuera de la cárcel, en 1990, a poco de nacer su hija Sofía. Era, creo, el momento más feliz de su vida, y su corazón tan apaleado, tan dolido -por fuera y por dentro- no resistió la dicha. Se murió de una pena que no se cura con pervinox.

Malagueño era un campo de concentración que, para nosotros, estaba estrenándose. A veces me pregunto cuántos relatos nos faltan ¿Y si este fuera el lugar donde mataban a los trasladados de la Perla? ¿Y si recién lo conocíamos porque recién había quienes salíamos con vida?

En la noche, el pullover se convertía en acolchado, pero quedaba medio corto y el piso enfriaba su dureza. Metida en el cuerpo de veintidós años me acurruqué en la pose más amigable con las baldosas. Entonces, un sonido lejano empezó a crecer y con él lo demás pasó a ser una pichincha sin importancia. Sirenas –que obviamente no venían para rescatarme- se acercaban…venían…se iban…volvían… Y… las elucubraciones me atropellaron sin respiro. ¡Pasó “algo”! “Algo” grave, seguramente. Las sirenas son equivalentes a helicópteros, perros, tiros… Ahora sí. Se terminó. ¿Qué diré en ese momento? ¿Viva la patria? ¿Hasta la victoria siempre? ¿Me saldrá bien o será un grito finito? ¿Quién me va a escuchar?

¿Por qué se demoran? ¿Por qué no vienen? Vencida por el sueño y la tensión me dormí. Al otro día, un gendarme me dijo que hubo un incendio en un campo, o algo así. Aún no entendía nada. El mate cocido amargo me certificó que estaba viva. ¿Qué les darían de tomar en los campos de Chile? Porque el mate cocido es un signo de argentinidad pura ¿No? ¿Qué les darán a los presos de Guantánamo? Para mí el "yerbiao" tiene un sabor asociado a la infancia, con un azúcar quemada al carbón en invierno, con poleo en primavera. Y sigue siéndolo. Por suerte, hay cosas que no lograron contaminármelas y el recuerdo de lo bueno supera al del horror.

Para el mundial del 86 salí a gritar los goles, a fotografiar argentinos embanderados, borrachos de alegría. Bailé y canté en la esquina de Colón y Gral. Paz, cuando les ganamos a los ingleses (por Malvinas, el empréstito Baring Brothers, las invasiones de 1806, los quebrachales, etc…). A la noche soñé que había mate cocido dulce para todos.

Ana Mohaded

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Porque eres parte de la historia de tu pueblo,porque la indiferencia no permite crecer, te agradezco tus comentarios.

voz

V

Marzo trae un torrente en la memoria de NUESTRA patria

Las Islas Malvinas en el cielo

Las Islas Malvinas en el cielo
http://www.fotorevista.com.ar/SFotos/index.php?select=100130155209A

La memoria

La memoria

Retumba en la memoria 24 d e marzo 2010



“En la memoria, caja de la historia,
retumban los hechos sangrientos ,
y los lanza al viento
en el permanente recuerdo”

Stella Maris Taboro




A un año más: AMIA (18-07-09)

EN LA MEMORIA,CAJA D E LA HISTORIA,
retumban los hechos sangrientos ,
los lanza al viento
en el permanente recuerdo...(SMT)

Raul Alfonsín


Raúl Alfonsin,será por siempre ese hito en la historia nacional que cerró una etapa de cadenas opresoras, llantos y desapariciones.
Será quien navegó en años difíciles , de presiones militares que con sus coletazos, aún se hacían sentir.
Será también el retorno de una democracia, que sigue siendo a medias...porque una democracia donde mandan las multinacionales, es una democracia mutilada.
Una democracia donde aun hay una franja olvidada, sin pan, sin futuro, es una tenue democracia. Una democracia que sigue siendo sólo una estrella polar.
Al Dr Alfonsin le tocó esa parte de la historia , una democracia que aun no cobija a todos en su seno.


STELLA MARIS TABORO
BIENVENIDOS...a todos los que sienten la necesidad de sembrar PAZ