
No calló,
tu sangre derramada,
los ideales inmutables
que por ella corrían.
No silenciaron
los fusiles
tus banderas de libertad.
Tu fuego revolucionario
fue denunciando
al capitalismo expoliador.
En la barranca de Yuro
tu muerte heroica…
No enmudecieron las balas
tus ideales inmortales
que sobrevivieron
a tu cuerpo que los albergó.
La sangre por donde
tu vida escapó,
riega para siempre,
la lucha interminable,
de los pueblos que claman
solamente un mundo justo,
ignorado por los ricos.
Stella Maris Taboro

















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